Miedo

Tenemos tanto miedo de lo que queremos que muchas veces sin querer lo encontramos y lo pasamos de largo, por el miedo, ese maldito miedo. Pensamos absurdamente que eso que tanto hemos deseado se presentará sin más, tal cual lo hemos querido, imaginado; lo que no nos detenemos a pensar es que, quizá eso tan anhelado se esconde tras de aquello que no creemos que es lo que tanto buscamos. Creemos de una manera tan absurda, que en la búsqueda de lo tan añorado, al encontrarlo será un momento mágico, que sabrémos instantaneamente que tenemos la respuesta a nuestras suplicas frente nuestros ojos, y lo más probable es que eso nunca será así; qué quizá eso que tanto esperamos que llegue a nosotros se esconde sutilmente detrás de algo que se aproxima un poco a lo que queremos, pero por miedo, y más que por miedo por cobardía, no lo aceptamos y no nos damos (y damos) la oportunidad de intentarlo, de probar. Quizá eres tú lo que tanto he buscado, quizá soy yo lo que estás buscando, pero estamos aquí, con el estúpido miedo a intentarlo, con miedo a esforzarnos y averiguarnos si somos lo que tanto hemos buscado.